Cindy Sherman es una fotógrafa estadounidense que vive y trabaja en Nueva York. Nació en 1954 en Glen Ridge, New Jersey. Estudió Arte en la Universidad Estatal de Nueva York.
Cindy desde pequeña ya tenía un interés por la fotografía. Esta tenía un cuaderno que llamó El Libro de Cindy, en el que hacía una recopilación de fotos en las que se rodeaba a ella misma y escribía en el pie de foto "That´s me". Estuvo haciendo esto durante una temporada hasta que lo volvió a descubrir en la universidad y decidió retomarlo para poder ver su evolución. Durante la universidad también hizo un proyecto fotográfico en el que estudió el movimiento de unos personajes. Sus primeras fotografías eran en blanco y negro.
En 1977 se trasladó a Nueva York, donde tuvo contacto con el arte conceptual y el performance. Sherman se interesó principalmente en los proyectos que empleaban fotografía. El cine fue una de sus mayores fuentes de inspiración y por eso algunas de sus series son recreaciones de fotogramas.
La característica más reconocible de Sherman es si método, al crear sus obras utiliza su propio cuerpo disfrazado, con peluca y maquillaje para dar vida a la situación que va a fotografiar. Su objetivo es crear una persona totalmente distinta, por eso no se siente identificada con los personajes que refleja en sus fotografías. Además, prefiere transformarse a sí misma porque así puede jugar, experimentar y hacer cada foto distinta, ya que según ella no sabe lo que busca hasta que lo ve.
Ninguna de sus fotografías tiene nombre, esto se debe a que quiere que el receptor interprete la imagen a su manera.
Otra curiosidad de esta fotógrafa es que casi nunca retrata a hombres. Piensa que las imágenes donde aparecen estos tienen menos significado y no tienen tanto poder expresivo.
Sherman se caracteriza por hacer series de fotografías, las cuáles no tienen nombre. Sin embargo, sus series son nombradas por la crítica o lo como son conocidas y ella simplemente acepta ese nombre.
Imágenes realizadas a modo de reportaje gráfico de diversas historias protagonizadas por mujeres. Se trata siempre de fotografías en blanco y negro que remiten las películas de los años cincuenta y pretenden llamar la atención sobre la abusiva estereotipación de las representaciones femeninas: la chica sexy, el ama de casa, la ingenua o la prostituta. En ellas Sherman se muestra siempre distinta; no son, pues, verdaderos autorretratos son máscaras y no identidad. Sherman se esconde tras la caracterización de los diferentes arquetipos del mismo modo que el uso repetitivo de éstos oculta la compleja identidad de las mujeres reales.
Originalmente encargadas por la revista Artforum, estas parodias de revistas eróticas masculinas representan a los personajes en una gran diversidad de estados emocionales, desde el aterrorizado hasta el melancólico. Con ella, Sherman adopta la condición masculina de mirar fotografías de mujeres expuestas, pero le da la vuelta a la tortilla y asume los roles tanto de fotógrafo como de pin up.
Disasters, Fairy Tales y Disgust pictures son trabajos en los que, representa vísceras, vómitos, mutaciones y personajes de terror, alerta del cambio que está sufriendo la sociedad, cayendo en un consumismo feroz.
History Portraits (1989-1990)
Repite la misma estrategia de retratarse adoptando falsas identidades, solo que el referente es ahora la historia de la pintura. Con estas imágenes Sherman reitera la denuncia de la ideología que subyace a los arquetipos icónicos femeninos y nos habla de su incansable repetición, de su eterna vigencia, de cómo el pasado conforma las imágenes del presente. Su intención es desmitificar las personalidades que la sociedad se empeña en ensalzar, ya sea en forma de obras maestras o de estrellas de televisión.
En Sex Pictures, 1992 simbolizan la cosificación de los cuerpos en la pornografía mediante escenas protagonizadas por muñecos, autómatas fragmentados y recompuestos en posturas impúdicas e inverosímiles. Carne desmembrada y convertida en cosa.
Horror pictures, 1995 da una nueva vuelta de tuerca en la representación de lo obsceno mostrándonos rostros inhumanos de ojos espantados y vidriosos, cabezas hechas de fragmentos que muestran las suturas como terribles heridas.
Head Shots (2000-2002)
Clowns, 2004 tiene como punto de partida una visita a una feria americana, acercándose a la figura del personaje detrás de la máscara de payaso, usando por primera vez técnicas digitales y mezclando con las analógicas.
Cindy Sherman es una artista que a través del tiempo ha evolucionado, tanto en el plano temático como en el técnico.
A través plataformas como Instagram mantiene viva su pasión por la fotografía y su curiosidad sobre el rol que juegan los medios masivos de comunicación en la dinámica social.
Durante muchos años su perfil de Instagram estuvo en modo privado, en 2017 lo habilitó para que cualquier persona pudiera visitarlo.
Durante muchos años su perfil de Instagram estuvo en modo privado, en 2017 lo habilitó para que cualquier persona pudiera visitarlo.
Con varios filtros y aplicaciones de retoque fotográfico disponibles para el teléfono móvil mostraban proporciones anatómicas irreales.
Con esta serie , la artista trata de plantear una crítica a la facilidad que tenemos para modificar nuestra representación de la realidad en las redes sociales.
Con esta serie , la artista trata de plantear una crítica a la facilidad que tenemos para modificar nuestra representación de la realidad en las redes sociales.
HISTORIA Untitled Film Stills
Ella era una mujer privilegiada, lo tenía todo; un marido con un buen trabajo, una familia pudiente, una bonita casa y pronto unos niños. Pero ella no era feliz, no como otras supuestamente lo serían, porque ella no quería eso para su vida. La parte buena es que eso se iba a acabar, una noche se fugó con su amante, la cual era una mujer y eso estaba mal visto, dejó a su marido y a su familia atrás para ser feliz. Cuando parecía que todo iba bien esto dio un cambio inesperado, les pillaron mientras salían de la ciudad por el puente, su querida no pudo hacer otra cosa que tirarse para no causarle consecuencias a la mujer. Se ve su cuerpo flotando, alejándose a la vez que se lo lleva la corriente. Esa acción causaría más consecuencias de las que ella se pensaba porque se querían, demasiado.
Después de estar un año encerrada en casa, porque su marido le tuvo recluída a causa del incidente, la mujer vuelve al puente en el que todo ocurrió. Pensando en cuánto amaba a aquella chica y cuánto la extrañaba se capta esta imágen, solitaria y melancólica.
En medio de la reflexión, en sus pensamientos aparece la idea de un intento de reunión y en un acto impulsivo la mujer se arroja desde el puente simulando lo que pasó aquella fatídica noche, pero esta vez el cuerpo que desaparecía a lo lejos era el suyo y no el de su amada.
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